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LA BUROCRACIA ES UNO DE LOS GRANDES INCONVENIENTES

Europa del Este ofrece oportunidades de crecimiento para las compañías españolas, pero con ‘paciencia’

España representa el 10% del total de la oferta hotelera internacional, situada en un 60%, en las capitales del Este

viernes 19 de octubre de 2007, 01:00h

Hoteles urbanos de cuatro estrellas y de ‘bajo coste’ son las dos fórmulas principales con las que la Hotelería española tiene oportunidades de crecimiento, no exenta de inconvenientes, en la Europa del Este, según los expertos reunidos en una conferencia sobre inversión hotelera en estos destinos.

Ciudades como Polonia, Hungría o Bulgaria presentan buenas oportunidades de expansión para las hoteleras españolas, principalmente en el segmento urbano, en el que existe una oferta "vieja e insuficiente", y donde la demanda, cada vez más creciente, "no ve satisfechas sus necesidades". Son algunas de las conclusiones de la conferencia sobre ‘Inversión Hotelera en Europa del Este: principales destinos urbanos’, organizada por Intereconomía. Se trata de un destino emergente con una marcada "euforia constructiva tras la incorporación a la Unión Europea", afirma el presidente de la consultora THR, Eulogio Bordás.

En la actualidad, las compañías españolas representan menos del 10% del total de la oferta hotelera internacional, situada en un 60% frente al 40% de la local, en el Este de Europa, y dos son los productos principales con los que pueden crecer en estos destinos. Por un lado, con hoteles urbanos de cuatro y cinco estrellas, orientados a un cliente business, por  "tratarse de países que presentan una planta muy saturada en los tres estrellas". Concretamente Budapest, donde los hoteles de esta categoría (47% del total de la planta en 2006) están dejando paso a los de cuatro (30%) y cinco estrellas (11%), "que presentan buenas perspectivas de crecimiento", según el director de la consultora THR, Rafael Isún. Cabe señalar que tanto la ocupación como el precio medio son variables actualmente en crecimiento en estos destinos, alcanzando un RevPar del 49,8% en 2005, en el caso de la ciudad de Varsovia. Y por el otro, con productos poco explotados en estos destinos como es la Hotelería de ‘bajo coste’ pero con un ‘valor añadido’ "que nos permita aumentar un poco los precios", afirma Isún. En ambos casos, los contratos de gestión —preferiblemente con inversores internacionales frente a los locales— son la fórmula de implantación elegida por las compañías.

Asimismo, la búsqueda de estos nuevos mercados tiene lugar, tanto por las oportunidades de crecimiento que presentan como por la caída de la rentabilidad en el propio estado, ya que "desde septiembre de 2001, el indicador GOP ha ido bajando sustancialmente, pasando del 35 del año 2000 al 32 de 2005", sostiene Hallé. Así, cadenas españolas como Hospes están empezando a introducirse en este mercado, con una inversión prevista de 12 millones de euros tras la adquisición de un edificio de Budapest.

Inconvenientes en la entrada a mercados del Este

Aunque debido a la experiencia y tradición Hotelera "España podría convertirse en modelo mundial de Hotelería, no lo es", según el director ejecutivo de ICI Network, David Parejo."No hemos sabido trasladar nuestra tecnología de gestión vacacional al urbano", a juicio de Bordás. Desde el punto de vista de la competencia, son muchas las cadenas internacionales que ya tienen presencia en estas ciudades, como Radisson, Kempinski o Sheraton. A pesar de esta circunstancia, los mercados de Europa del Este se presentan como rentables para la Hotelería española, ya que existe "una mayor competitividad en precios que en la zona euro" , sostiene Isún. Sin embargo, se trata de destinos a los que "ya llegamos tarde", afirma Hallé, debido en parte a que los precios medios de las inmobiliarias crecen a un ritmo del 30% anual, incluso del 50% en las grandes ciudades y a que mercados como el alemán ya están muy implantados.

Hay que tener en cuenta, además, que se trata de países en los que "la burocracia es muy compleja", según la representante del Estudio Jurídico Internacional, María Ruíz. Desde que un hotelero solicita su primera licencia hasta que puede abrir las puertas de su hotel pueden llegar a pasar incluso cuatro años, "mientras que en España este tiempo se reduce a la mitad, por lo que hay que tener paciencia", sostiene Bordás. Sin olvidar "la insuficiente formación del personal, que en lugar de un problema, se puede plantear como un reto", según el responsable de Desarrollo de Negocio y Hotel Manager de Hospes, Jorge Fernández.