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El ejemplo del ICTE

El ICTE es un ejemplo de eficiencia que ha convertido la ‘Q’ en una marca de prestigio y de notable implantación

martes 22 de octubre de 2013, 01:00h

La celebración del II Congreso Internacional de Calidad Turística ha constituido un rotundo éxito. Y es que el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE) ha logrado alcanzar un objetivo excepcional: poner de acuerdo a todo el Sector en la implantación de la cultura de la calidad en el Turismo.

Implantando el Sistema de Calidad Turística Española (SICTE) y convirtiéndole en la referencia dominante de estas iniciativas, a nivel internacional.

La crisis está afectando (y mucho) a los todavía endebles sistemas españoles de innovación y de calidad. Crisis que, en caso del ICTE, se ha traducido en un severo recorte de la asignación presupuestaria, que limita sobremanera la inversión en la imprescindible promoción de la marca ‘Q’ de Calidad Turística Española. A lo que se suma la caída del número de empresas certificadas, sometidas a una obligada austeridad en el gasto.

Haciendo de la necesidad virtud, el ICTE, con su presidente Miguel Mirones a la cabeza, y el eficaz equipo gestor dirigido por Fernando Fraile, está supliendo la caída de ingresos con enormes dosis de creatividad y esfuerzo. Primero, asumiendo directa y personalmente la organización del Congreso Internacional, con su reducido equipo humano —desde la directora técnica hasta la secretaría—puesto manos a la obra en todas las tareas organizativas. El resultado ha sido un Congreso Internacional del máximo nivel, brillantemente conducido al alimón —durante dos intensas jornadas— por el tándem Mirones-Fraile.

En respuesta a la reducción presupuestaria, el Instituto ha puesto en marcha una imaginativa estrategia en materia de promoción, basada en un plan de diversas acciones de co-marketing, que ligará aún más al ICTE a empresas y administraciones, mediante innovadoras campaña de publicidad conjunta.

El Sistema de Calidad Turística Española (SICTE) logra así mantener su actividad, asegurando la continuidad de este sistema de autorregulación, que impulsan desde su inicio todas las Organizaciones empresariales del Sector Turístico, con una inusual unanimidad, en un singular caso que habla por sí mismo del alto grado de complicidad y empatía del Empresariado sectorial con su Instituto de Calidad.

Pero si el ICTE ha conseguido poner de acuerdo al Empresariado, en esta iniciativa sin precedentes, no menos excepcional es la implicación de Administraciones turísticas tan dispares como la de Galicia, Canarias, el País Vasco o La Rioja, cuyos máximos responsables se dieron cita en el Congreso de Las Palmas, comprometiéndose a aportar recursos (pese a la sequía presupuestaria) para cofinanciar una campaña de promoción en los principales mercados emisores.

El Turismo mantiene y redobla su apuesta por la autorregulación en materia de Calidad, dando un magnífico ejemplo de pragmatismo y unidad de acción, gracias a la eficacia del excelente equipo brillantemente liderado por Miguel Mirones, y dirigido por Fernando Fraile.   

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