Según las previsiones del vicealcalde de Pekín, Ding Xiangyang, se espera que esta supresión de los visados para estancias cortas genere más de 48 millones de euros. En la actualidad, solo unas pocas ciudades de China, como es el caso de Shanghai, permiten a algunos viajeros extranjeros permanecer durante 48 horas sin la necesidad de visado. En dicha ciudad, cerca de 3.000 visitantes internacionales disfrutaron de esta concesión en 2011, lo que supuso un aumento del 78,5% respecto a 2010.