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El invierno traerá consigo el efecto dominó provocado por la acumulación de malos resultados de este año

Esta temporada será una prueba de fuego, que obligará a afrontar la integración de la agencia independiente

miércoles 11 de noviembre de 2009, 01:00h

La temporada de invierno 2009-2010 será, probablemente, el periodo más duro. Tras varios años de reducción del margen (el axioma "trabajar más para ganar menos" se aplicaba en las agencias hace más de un lustro), el verano de 2008 marcó el inicio de una crisis que se ha prolongado.

Se estima que la crisis tocará fondo el próximo año. "¿Antes o después del verano?", es la gran pregunta. Y ha de ser antes. Otra temporada de verano como la de este año sería una auténtica debacle para muchas empresas y para el conjunto del Sector Turístico.

El duro invierno que nos aguarda, con un otoño no menos difícil, traerá consigo el efecto dominó provocado por la acumulación de malos resultados, el agotamiento de los recursos propios y las dificultades para el acceso a la financiación. Así, mientras el balance de 2008 se salvó por los buenos resultados de la primera mitad del ejercicio, el de 2009 recoge un año realmente malo (de los peores que se recuerdan). Por tanto, el Sector llega a 2010 extenuado y sin apenas margen de maniobra ni recursos. Aunque, eso sí, habiéndose aplicado un severísimo recorte de gastos, que nadie imaginaba pudiese llegar a tanto. Pero que, lejos de ser un recurso temporal, deberá continuar. Es ahora cuando empresarios y directivos toman conciencia de los excesos de años anteriores. Las agencias, al igual que el resto de las empresas y las familias españolas, han vivido por encima de sus posibilidades (en un 30% aproximadamente), y ahora nos toca pagar la abultada factura.

El invierno de 2009-2010 va a traer, lamentablemente, más cierres de agencias y, probablemente, un nuevo proceso de concentración sectorial. Los cierres son más de lo mismo: seguirán protagonizados por franqui-ciados sin experiencia y puntos de venta no rentables de grandes redes, a los que se sumarán agentes independientes exhaustos.

La crisis servirá también para que se ponga definitivamente en marcha el proceso, tantas veces postergado, de integración de agencias independientes.

Proceso que han de liderar los Grupos comerciales o, en su defecto, será asumido por grupos de empresarios afines mediante operaciones simultáneas de fusión o absorción de agencias. Sin descartar movimientos de grandes redes interesadas en crecer sin coste mediante iniciativas que les aseguren incrementar facturación y asegurar ventas para los turoperadores y transportistas de los grupos de integración vertical de los que forman parte.

Este invierno será también el de las alianzas estratégicas (otro eufemismo de la necesidad de integración) entre agencias, así como el de las fusiones (o absorciones encubiertas) para generar sinergias y abaratar costes. Un duro invierno cuyo rigor actuará como un proceso de selección natural, que dejará en el camino a los más débiles. Muy lejos quedan los tiempos del café para todos. Sobrevivir es hoy la principal aspiración de la mayoría, ante un invierno que se asemeja al Rubicón que, cual prueba de fuego, atravesara César.

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