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CONTINÚA EN CAÍDA LIBRE

El menguante Emisor español

Pese a que la tarta se ha repartido la creciente contracción del consumo del Emisor español no da tregua

martes 09 de julio de 2013, 01:00h

Cuando parecía que ya no podía caer más, el consumo de viajes continúa en caída libre. Ni siquiera la desaparición de Orizonia ha posibilitado que mantengan ventas los turoperadores que quedan. El líder actual del mayorismo, Travelplán, repetirá los resultados de 2012 en el mejor de los casos.

Mientras que los reyes de los grandes viajes, Catai y Kuoni (que debían haber sido grandes beneficiados con la desaparición del primer grupo de turoperadores), sufren también la reducción en sus ventas.

Pero lo más sorprendente es que quien esperaba transferir a su activo el fondo de comercio de los turoperadores de Orizonia, no parece estar consiguiéndolo en absoluto. Por contra, Barceló ha tirado precios para ganar tamaño, intentando captar mediante cuota de mercado de sus competidores —el recurso habitual de Subías, con la larga distancia al Caribe como ariete—, en una estrategia tan depredadora como suicida.

Lo más chocante es que Barceló ha estado vendiendo por debajo del precio de coste un producto que no tenía, dando por hecha la operativa chárter con aviones de Orbest Portugal, que no ha logrado tener vuelos directos en junio.

¿Consecuencias? Además de causar un grave perjuicio económico a los demás operadores (en el peor momento), el retraso en los permisos para volar ha obligado a Subías a chartear vuelos a un competidor (Pullmantur Air), acumulando pérdidas millonarias. En suma, más de lo mismo: pelear por dimensión, despreciando la rentabilidad. O lo que es igual: crecer ganando cuota de mercado a cualquier precio.

Una estrategia a la que se niegan grandes redes, como Viajes El Corte Inglés, que se beneficia de la garantía que aporta la marca fiable en tiempos de incertidumbre. O Viajes Carrefour, que el pasado año ya definió una estrategia propia basada en no tirar precios en verano, renunciando a vender más (cediendo margen al cliente).

Lo más sorprendente es que, pese a que la tarta debiera haberse repartido (el Sector tiene hoy la mitad de puntos de venta de hace cinco años y el mayorismo se ha reducido aún más tras el cierre de Orizonia), la creciente contracción del Emisor doméstico no da tregua.

El desplome del consumo interno ha reducido el número de clientes y, lo que es aún peor, el gasto medio por viaje, mientras el mismo actor de siempre (primero en Iberostar, después en Orizonia y hoy en Barceló) depaupera aún más la rentabilidad media sectorial, para intentar ganar tamaño.

Todo ello con las agencias independientes amordazadas por la amenaza de Competencia, ante el riesgo de sufrir sanciones millonarias, que acabarían con los Grupos comerciales, como ya ocurriera con las Asociaciones empresariales. Incapaces, por tanto, de defender sus intereses comerciales frente a los proveedores, so pena de ser condenados por ejercer como "cártel". Un sinsentido que desequilibra las fuerzas a favor de los grandes, y que hace aún más difícil la supervivencia.

Con todo, la clave está en una futura recuperación de la confianza perdida por parte de un consumidor que ha reducido al mínimo su gasto por la crisis económica.

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