En un contexto marcado por el trabajo híbrido, la digitalización y el desafío de mantener la motivación en los equipos, las empresas están recurriendo cada vez más a los eventos corporativos como vía para reforzar vínculos, transmitir valores y fomentar el compromiso interno. Más allá del componente lúdico, estos encuentros se consolidan como una palanca de transformación dentro de la cultura organizativa.
El sector genera 12.000 millones de euros al año
La tendencia está respaldada por cifras sólidas. El 76% de las agencias de eventos en España ha incrementado su facturación en el último año, con un crecimiento medio del 13%. Las previsiones apuntan a un aumento del 4,3% en la inversión en eventos para 2025. En paralelo, el 73% de las empresas ya ha dado mayor peso a los eventos dentro de sus estrategias de marketing. El impacto se traduce en un ecosistema que emplea a más de 87.000 personas y genera 12.000 millones de euros anuales, según AEVEA.
La consolidación del sector responde, en parte, a un nuevo reto empresarial: la desconexión emocional de los equipos. Según un estudio de InfoJobs, el 39% de las grandes empresas y el 33% de las pymes han registrado un aumento de la rotación laboral en 2025. A ello se suma el dato preocupante de que solo el 10% de los empleados en España se siente comprometido con su trabajo, según Gallup.
Frente a este escenario, los eventos corporativos se posicionan como una respuesta eficaz. “Las organizaciones han comprendido que para que un equipo esté comprometido, primero debe estar cohesionado. Y la cohesión no se construye en una videollamada”, afirma María Luaces, directora de Human Resources Solutions en Synergie. “Se construye compartiendo experiencias, saliendo del entorno habitual y conectando desde lo humano”.
Experiencias con propósito
Cada vez más, los eventos se diseñan con un enfoque estratégico que va más allá del ocio. Actividades como teambuildings de alto impacto, experiencias culinarias colaborativas, urban tours para equipos internacionales o dinámicas centradas en fortalezas individuales están ganando peso.
Además, crecen las iniciativas con impacto social o ambiental, desde la recuperación de espacios naturales hasta competiciones con fines solidarios, que refuerzan la conexión emocional con la empresa y fomentan el sentido de propósito.
Luaces lo resume así: “El mayor error es pensar que basta con una actividad divertida. El éxito está en encontrar el equilibrio entre disfrute, conexión y propósito. Un buen evento transforma, no solo entretiene”.
Las claves de 2025
La presencialidad se mantiene como el formato dominante. Según Aevea, el 72% de los eventos corporativos en 2024 fueron presenciales, frente al 18% híbridos y solo un 10% online. El cara a cara sigue siendo insustituible para generar cohesión y sentido de pertenencia.
La tecnología también marca tendencia: la realidad virtual permite crear entornos inmersivos donde trabajar la creatividad, la colaboración y la resolución de problemas.
Por su parte, el bienestar emocional y mental se convierte en un eje central en la organización de eventos. Empresas de todos los sectores incorporan retiros corporativos, actividades de mindfulness o dinámicas de desconexión consciente como fórmulas para mejorar el clima laboral y el rendimiento colectivo.
Finalmente, se apuesta por celebrar eventos en espacios inspiradores, lejos de las oficinas, que refuercen los valores corporativos. “Desde centros de alto rendimiento como el CAR de Sant Cugat hasta entornos naturales que invitan a la reflexión, los espacios deben activar la emoción y el propósito”, concluye Luaces.