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VUELVEN LOS PARÁSITOS ‘OLVIDADOS’

La reaparición progresiva de plagas se convierte en una ‘amenaza’ para los establecimientos españoles

En EE.UU algunos clientes afectados han reclamado indemnizaciones de hasta 9 millones de euros

viernes 03 de octubre de 2008, 01:00h

La reaparición de estos insectos que fueron "prácticamente eliminados" tras la Segunda Guerra Mundial se debe, entre otras causas, a la prohibición del insecticida DDT, la eliminación de barreras a la hora de viajar o los movimientos migratorios y son los hoteles los que se ven más afectados por este fenómeno.

Una de las características principales de los chinches es, según ha indicado el catedrático de Entomología de la Universidad de Kentucky (Estados Unidos) Michael F.Potter en el I Congreso Internacional sobre Prevención y Tratamiento de Chinches, que pueden afectar a "todo tipo de hoteles" independientemente de su categoría ya que se alimentan de sangre por lo que su presencia no tiene relación con la falta de higiene o limpieza de un establecimiento.

Así, los chinches pueden proceder de diferentes lugares como las propiedades vecinas a los hoteles, los muebles de segunda mano, el servicio de lavandería, los servicios contratados a otras empresas, el propio personal o incluso los clientes ya que todos los huéspedes son "portadores potenciales de estos insectos", según Potter.

A la hora de tomar medidas para evitar su aparición, la directora técnica y de Calidad de Rentokil España, María José García Amador, ha manifestado que lo primero es "un servicio de inspección proactiva" y a continuación se debe proceder a un entrenamiento del personal e incluso del cliente, una modificación de las prácticas de limpieza, minimizar los movimientos entre las habitaciones, hacer una auditoría a la cadena de proveedores y por último llevar a cabo un tratamiento preventivo.

De la misma forma, uno de los procedimientos más habituales que se lleva a cabo cuando existe una infestación de chinches es el método Exclusión-Restricción-Destrucción (EDR).

La primera fase de exclusión consiste en el entrenamiento y conocimiento del personal del hotel, la inspección de los muebles usados y la auditoría en las lavanderías externas. A continuación, la fase de restricción implica un servicio de inspección proactiva, minimizar los movimientos de personas y equipajes entre habitaciones, modificar las prácticas de limpieza y una pulverización preventiva. Finalmente, el último paso consiste en un tratamiento con un insecticida estándar y también la aplicación de tecnologías aún en desarrollo como la ‘cymexide fogging’ o el tratamiento por calor ‘cymextherm’.

Igualmente, la respuesta inicial del personal del hotel ante la detección de chinches en el establecimiento "es vital" según María José García Amador, quien ha opinado que el mejor tratamiento es el del ‘cubo’ que consiste en "pensar en tres dimensiones", "inspeccionar cuidadosamente las habitaciones que comunican directamente con aquélla en la que se han detectado los insectos" y tratarlas en caso de que se encuentren chinches.

Repercusión mediática

Una de las consecuencias más importantes para los hoteles con chinches en sus instalaciones es la repercusión que este hecho puede tener tanto en los medios de comunicación como en las páginas webs en las que los usuarios opinan sobre los servicios de un hotel.

Así, ha habido casos recientes que se han mencionado en los medios como el cierre de tres albergues en el Camino de Santiago por "una plaga de chinches" o como en otros sectores el desalojo de un vagón de un tren nocturno en Córdoba por una plaga de estos insectos.

De la misma forma, estos hechos pueden acarrear consecuencias económicas e incluso penales para los hoteles, tal y como ha explicado Michael F. Potter, quien ha mencionado casos en su país en los que los clientes habían reclamado al hotel cantidades que varían entre los 30.000 euros y los 9 millones de euros y otros en los que determinados establecimientos han tenido que cerrar por orden de un juez.