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El enoturismo se convierte en una actividad complementaria cada vez más demandada por el turista congresual

El enoturismo va más allá del vino, ya que incluye todo lo que le rodea, desde el entorno hasta programas de relajación

viernes 25 de abril de 2008, 01:00h

"La demanda del viajero de propuestas más inteligentes y atractivas, unida a la cada vez más extendida cultura del vino, han contribuido al auge del enoturismo en los últimos años", afirma el director de Evadium, David Cano Piqueras, quien destaca que España es reconocida a nivel internacional por su industria vitivinícola.

Asimismo, afirma que "la creciente demanda en las regiones vitivinícolas emergentes y el interés por disfrutar de todos los ingredientes de la experiencia, junto a las posibilidades de personalización, están siendo claves en la consolidación del enoturismo en España".

Igualmente, las nuevas preferencias de los viajeros determinan la evolución del enoturismo y extienden sus efectos a nuevas y pujantes denominaciones de origen, explica Cano Piqueras. Es así como destaca, frente a las ya reconocidas denominaciones de origen Rioja, Jerez o Ribera del Duero, el creciente protagonismo adquirido por otras denominaciones de origen "de menor notoriedad como Toro, Utiel-Requena, Albariño o Rueda, pero donde la demanda es cada vez mayor, favorecida por factores como la proximidad, la variedad y la considerable mejora de la calidad general de sus vinos".

Piqueras también subraya que al ritmo que el enoturismo se ha ido consolidando, "se han multiplicado las actividades alternativas disponibles para el viajero", que van desde la "típica visita a una bodega tradicional, recorriendo parte de sus viñedos, hasta la participación en las propias faenas agrícolas, como la poda o la vendimia, pasando por la degustación de sus caldos, los talleres de iniciación a la cata o las cotizadas comidas maridadas".

Es muy habitual en los viajeros interesados en el enoturismo que, después de una primera experiencia, prosigan cultivando su afición en otras regiones, no solo con la actividad en sí misma, sino con todo aquello que forma parte del viaje desde la gastronomía de la región, a su cultura, su historia, sus tradiciones o su entorno natural.

Más allá del vino

El enoturismo es algo más que el vino, ya que cubre todo aquello que lo rodea, explica Piqueras, "desde la gastronomía de la región, a su cultura, su historia, sus tradiciones o su entorno natural".  Es así como junto a las actividades propiamente vitivinícolas, según datos de la empresa Evadium, "cada vez son más los viajeros que valoran y se preocupan del resto de ingredientes que acompañan a sus escapadas".

De esta manera, el turista tiene la posibilidad de elegir entre un amplio abanico de programas de enoturismo repartidos por toda la Península, que puede personalizar a su gusto, incluyendo, entre otros ingredientes, el entorno, el alojamiento, la gastronomía, algún tratamiento de relajación, una ruta cultural o un paseo por la naturaleza.