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SALTOS EN EL ALAMBRE

Editorial: Pero, ¿qué pretende Iberia?

jueves 10 de abril de 2008, 01:00h

En un nuevo ejercicio de funambulismo, los propietarios y gestores del Grupo Iberia anuncian la "fusión" de Clickair y Vueling. Una "fusión entre iguales", cuya compañía resultante "no será controlada por Iberia". Pero ¿de verdad cree Iberia que alguien puede creerse tan interesado dislate?

El inexorable paso del tiempo va arrojando luz sobre las maniobras orquestadas en la oscuridad por los estrategas de Iberia. ¿Cuántas veces se ha negado que Clickair sea una "filial encubierta" de Iberia? Cómo llamar entonces a una empresa que cuenta con un pacto de accionistas como el que, según La Vanguardia, Iberia mantiene en Clickair, donde controla el 80% de los derechos políticos y económicos, siendo la propietaria (oficialmente, claro está), únicamente del 20% de su capital.

¿Qué hemos de creer ahora, según la manipuladora "estrategia informativa" del Grupo Iberia? Al parecer, el nuevo trágala es que está impulsando una "fusión entre iguales" (en modo alguno una absorción) de Clickair y Vueling, haciendo de la aerolínea resultante una "compañía independiente". Lo difícil va a ser cómo explicar a la opinión pública (y a Competencia) que Iberia cede lo más valioso que tiene (los permisos de despegue y aterrizaje y su sistema y tecnología de comercialización) a una aerolínea independiente. Sobre todo cuando controlaba el 80% del accionariado de Clickair. Esto es, que, lógicamente, manda en la gestión de la low cost que creó hace años con otros socios para batir a Vueling.

No ayuda a hacer verosímiles las interesadas expli-caciones de Iberia el hecho de que la ex compañía de bandera vaya a controlar la mayoría de la aerolínea resultante, conjuntamente con la sociedad inversora del Grupo Planeta (que es propietario directo de casi el 27% de Vueling y su accionista de referencia y de control). Máxime cuando el presidente de Planeta, José Manuel Lara, asegura que "no vamos a tener el control de la empresa resultante". Pues si no es Planeta, ¿quien será? Como empresario lobbista catalán, Lara "defenderá la identidad de Vueling" (marca, sede y equipo humano), asegurando así una ventajosa relación con las autoridades catalanas, habida cuenta de su gran influencia en esta Comunidad autónoma y en el Estado. Iberia tiene, por tanto, el camino libre.

La cuestión es cómo mantendrá el presidente de Iberia, Fernando Conte, sus declaraciones a NEXOTUR tras la última asamblea de accionistas, cuando aseguró públicamente que el grupo sólo tiene el 35% del mercado doméstico (olvidándose de sumar la cuota de mercado en el tráfico doméstico de su controlada Clickair).
Los ejercicios de funambulismo de Iberia, que pasa de estar en venta a comprar otras compañías, ponen a las claras la herrática gestión del grupo aéreo, que se debate entre la servidumbre política y una gestión aviesa.

La decisión de Caja Madrid de controlar Iberia (acometiendo tan fuerte inversión en un sector de alto riesgo), no puede haberse tomado sin el visto bueno previo de su principal propietaria: la Comunidad de Madrid. Lo que supondría que, en el marco de la lucha de poder en el PP, que Esperanza Aguirre controlaría de facto la T4 de Barajas y, de rebote, también la T3 del Prat.

Y respecto a la compra de Spanair, está dicho todo. O casi. Porque no es descartable que Iberia ya cuente con que Competencia jamás autorizará la operación. Aunque al pujar consiga un doble objetivo: evitar que la compre Marsans y hacer que el comprador pague más, descapitalizando al máximo a su potencial competidor.

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