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LAS FERIAS ESPECIALIZADAS NECESITAN UN CAMBIO

Adiós ¿o hasta pronto? a Fitur Meetings & Events

La organización suspende el evento en sus fechas habituales y estudia poder celebrarlo más adelante

lunes 23 de enero de 2012, 01:00h

Malos tiempos para las ferias. Al igual que los sectores a los que están dirigidas, las ferias sufren también los efectos de esta dura crisis. Fitur Meetings & Events no es la excepción.

El anuncio de que el salón de Fitur dedicado al Sector de Reuniones se retrasa (a mayo o junio) podría ser un paso previo al cierre de esta veterana convocatoria, a la vista de que en relación a esta feria "está todo muy en el aire", en expresiva frase de la directora del salón.

A la espera de confirmar si estamos ante un adiós o sólo un hasta pronto, la Feria de Madrid ya ha optado por reducir su formato a una jornada y especializarla "en mercados emergentes", con la esperanza de que esta fórmula funcione. Aunque en esta decisión ha pesado, y mucho, el cansancio de las Oficinas Españolas de Turismo en el Extranjero, responsables de traer compradores de sus respectivos mercados, a cargo de TurEspaña. 

La crisis de este salón monográfico coincide con el declive de Fitur, tras perder pie, a causa de la progresiva deserción de empresas turísticas como expositores —y agentes de viajes como visitantes profesionales—, que había devenido en una amorfa "feria de destinos", especialmente domésticos, que mantenían políticos locales en un estéril (y costoso) ejercicio de narcisismo.

Pero la fiesta se acabó. El fin de la barra libre del gasto en promoción de las Administraciones Turísticas, a causa de austeridad impuesta a Comunidades autónomas y Corporaciones locales, ha acabado de un plumazo con este insostenible modelo de feria de Turismo.

Fitur y su secuela sectorial —antes Fitur Congresos— adolecen de un modelo y de formatos propios, a diferencia de otras ferias generalistas como la ITB berlinesa o salones especializados como EIBTM de Barcelona. Tras años de constantes caídas en sus indicadores, que sus responsables han intentado (en vano) ocultar, soliviantando a los periodistas, que veían cada año cómo se reducían, mientras sus organizadores negaban lo evidente), la sensación generalizada hoy es que Fitur es una feria a la deriva, sin dirección ni norte, en la que ya no resulta imprescindible asistir como expositor ni como visitante.

Fitur no ha reaccionado ante las múltiples señales, que debieran haber llevado a adaptar su modelo a una demanda cambiante. Pese a haber sido extraordinariamente rentable, ha mantenido unos precios inasumibles, mientras regalaba espacios a expositores estratégicos y contaba con ayudas públicas de TurEspaña. En suma, que no ha sabido reinventarse. Y ahora está pagando las consecuencias.

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