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ESCRITO ENVIADO POR ARÉVALO A NEXOTUR

Réplica de Félix Arévalo sobre su actuación en la Cúpula Asociativa de las Agencias de Viajes Españolas

La resolución de Competencia se basó en actas y cartas que Arévalo redactó como abogado de las Asociaciones

miércoles 30 de marzo de 2011, 01:00h

El que fuera secretario de CAAVE (y de AEDAVE) durante la instrucción del expediente del Tribunal de la Competencia por concertar los fees, ha remitido a NEXOTUR una réplica a la opinión editorial de este periódico, firmada por el abogado José Mª Jiménez Laiglesia, que se reproduce íntegramente.

El que fuera "secretario y abogado" de la Cúpula Asociativa de las Agencias de Viajes Españolas (CAAVE), Félix Arévalo, ha remitido al periódico  NEXOTUR un escrito del abogado José Mª Jiménez Laiglesia, en el que ejerce el derecho de réplica para explicar y justificar su actuación en CAAVE ante el Tribunal de la Competencia. La resolución del expediente del antiguo Tribunal de Competencia (cuyas fuertes sanciones conllevan la liquidación de AMAVE, FEAAV y AEDAVE), se basó en actas y cartas que Arévalo redactó como abogado de las Asociaciones, y que facilitó a Competencia sin la autorización expresa de CAAVE.

Réplica remitida por el abogado José María Jimenez-Laiglesia

He leído con gran interés el artículo publicado en NEXOTUR el 21 de febrero de 2011 titulado "¿Quién hundió el asociacionismo?" y "Las sanciones del entonces Tribunal de Defensa de la Competencia se ciernen sobre el Sector de agencias".

En dicho artículo se pretende identificar a lo que se denomina colaboradores de las autoridades de Competencia para la acreditación de determinadas conductas restrictivas de la competencia en el contexto de la introducción de los cargos de emisión por parte del Sector. En el artículo se hace responsable a dichos colaboradores de las sanciones impuestas que han afectado a las Asociaciones sectoriales.

Dado que intervine profesionalmente en dicho procedimiento en representación de algunas de las Asociaciones afectadas (es cierto que una vez iniciado el asunto por las autoridades de Competencia), me permito corregir determinada información que aparece en dicho artículo y que me parece de suficiente gravedad al afectar a la reputación profesional y al honor del entonces secretario y abogado de CAAVE, Félix Arévalo. 

En el artículo se le imputa a Félix Arévalo el haber decidido personalmente la entrega a las autoridades de Competencia de las pruebas documentales que permitieron la declaración de la infracción.

Respecto a esta acusación debo decirle que carece de todo fundamento y que es particularmente injusta e innecesaria.

En primer lugar en ese procedimiento, como en cualquier otro, las empresas o Asociaciones afectadas están obligadas legalmente a colaborar activamente con la Administración, en particular respondiendo de forma exacta y veraz a las peticiones de información que reciban de ella. Lo contrario supone un incumplimiento de la ley y la imposición de sanciones. Estas últimas, por cierto, no son personales, sino que se imponen a las propias Asociaciones o empresas afectadas.
 
De forma que Félix Arévalo en representación de CAAVE cumplió con la obligación legal que cualquier otro representante tiene en este tipo de procedimientos (como así hicieron, por cierto, los representantes de los demás afectados). Y  Arévalo, al cumplir con su obligación, no pretendía, como señala el artículo, la exoneración propia, sino la defensa de los intereses que representaba, las Asociaciones, pues son estas últimas las que hubieran sido perjudicadas si se hubiera desatendido los requerimientos de la Administración.

En segundo lugar es incierto que la documentación a la que se refiere el artículo facilitada por el Sr. Arévalo constituyera la prueba decisiva de la infracción. En efecto, debe tenerse en cuenta, primero, que la misma documentación (y otra adicional) fue facilitada por otras partes en el procedimiento (las compañías aéreas, por ejemplo). Y, segundo, que la declaración de infracción se basa, en la realidad, en que las autoridades de Competencia creyeron verificar la existencia de identidad de los cargos de emisión aplicados en el mercado y dedujeron, en mi opinión de forma errónea, que dicha identidad era el objeto de las reuniones y conversaciones sectoriales que tuvieron lugar en ese delicado momento.

La decisión de las autoridades de competencia no está basada realmente en un documento u otro (y mucho menos en la conducta de Félix Arévalo) sin perjuicio de que, como digo, dicha documentación fuera facilitada por todos los afectados. Se basa realmente en un grave error de concepto: creer erróneamente que las agencias de viajes y las compañías aéreas estaban acordando realmente el importe de los cargos de emisión en perjuicio de los clientes finales.

Es cierto, sin embargo, que como señala el artículo alguna compañía aérea aprovechó este asunto para arrojar dudas sobre el objeto de dichas conversaciones y que eso fue aprovechado por las autoridades de competencia. En ese aspecto no tengo más que lamentar dicha decisión que, en efecto, perjudicó los intereses de las Asociaciones.

Extracto de la opinión editorial de NEXOTUR a la que alude la réplica

La espada de Damocles de Competencia. Inexorables, las durísimas sanciones del entonces Tribunal de Defensa de la Competencia se ciernen sobre el Sector, amenazando su inmediato futuro.
[...] La pregunta que aún hoy se hace buena parte de los agentes de viajes españoles es: ¿qué paso? y, sobre todo, ¿qué hicimos mal?

Ante todo, es conveniente recordar que lo que Competencia condenó como "concertación de precios" no es otra cosa que el acuerdo para implantar el cobro de gastos de gestión (los fees aéreos), que le fue impuesto al Sector en todo el mundo por las compañías aéreas, vía cártel IATA.

Por tanto, si no hubo tal práctica para "concertar precios", ya que los agentes de viajes fueron objeto de esta "imposición" por parte de algunos de sus grandes proveedores, ¿qué llevó al Tribunal de Defensa de la Competencia a la resolución condenatoria?, y ¿a qué respondió la imposición de sanciones que ponen en peligro las Asociaciones sectoriales?

La resolución de Tribunal de la Competencia pone a las claras que el Tribunal contó con dos colaboradores necesarios para acreditar que hubo "prácticas restrictivas de la competencia" por parte de CAAVE y las aerolíneas.

El chivato por parte de las aerolíneas (que obtuvo inmunidad gracias a una delación que conllevó la más fuerte sanción jamás impuesta a Iberia) fue la Spanair presidida por Gonzalo Pascual que, para salir indemne del expediente, no dudo en colaborar.

Y, sorprendentemente, el mayor responsable de la resolución condenatoria de las agencias, no fue alguien ajeno al Sector. Todo lo contrario. Fue alguien desde dentro quien facilitó al Tribunal no sólo las actas de las reuniones que CAAVE (Cúpula Asociativa del Sector que fue abortada y, con ella, la unidad de las agencias que tanto costó), sino la correspondencia cruzada entre el Sector e Iberia sobre fees aéreos.

Estas actas y cartas fueron las pruebas con las que Competencia pudo condenar al Sector. Documentos que en su mayoría fueron redactados por el abogado y secretario de CAAVE, que era el experto legal a sueldo de las Asociaciones, a las que hizo un flaco favor al no impedir que incurrieran en "prácticas restrictivas".

Aunque peor aún sería su decisión personal, sin autorización del Pleno de CAAVE (para quedar personal y profesionalmente exento de toda responsabilidad legal) de entregar al Tribunal las actas y cartas que le permitirían condenar al Sector, rompiendo de facto la unidad sectorial y condenando a la liquidación a muchas Asociaciones, ante la imposibilidad de pagar las sanciones. Como premio, el todavía secretario de la Mesa del Turismo, ha recibido la Medalla al Mérito Turístico...