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El volumen de negocio de las estaciones termales cayó un 7% el año pasado y se situó en 260 millones de euros

Este año el volumen de negocio disminuirá ligeramente y se recuperará de forma moderada en el ejercicio de 2011

lunes 29 de noviembre de 2010, 01:00h

Las estaciones termales registraron el año pasado un volumen de negocio de 260 millones de euros -un 7% menos que en 2008-, una cifra de la que un 36% (95 millones de euros) correspondió a la facturación por tratamientos, según un informe del Sector elaborado por la consultora DBK.

El estudio precisa que el resto de la facturación se repartió entre los servicios de alojamiento (38,5% del total) y otros conceptos, como la restauración o la venta de productos, que supusieron "cerca de una cuarta parte de los ingresos totales de los balnearios".

A pesar este descenso del volumen de negocio, el número de balnearios en España se incrementó en siete establecimientos, pasando de 107 a principios de 2009 hasta 114 estaciones en junio de este año, un 90% de los cuales cuenta con alojamiento propio.

Además, el informe apunta que en el mercado operan cerca de 725 hoteles que ofrecen spa y centros de talasoterapia, con un volumen de negocio total de 2.740 millones de euros en 2009, incluyendo cerca de 200 millones de euros -el 7,5%- procedentes de la prestación de servicios de salud y bienestar.

De este modo, la facturación combinada de ambos grupos de establecimientos por tratamientos de salud y bienestar se cifró en 300 millones de euros, de los que la tercera parte correspondió a las estaciones termales y el resto a los otros establecimientos orientados al Turismo de salud y bienestar.

Previsiones para este año

Para este año, se prevé que el volumen de negocio de las estaciones termales muestre todavía un "ligero descenso", tras lo que se recuperará "de forma moderada" en el ejercicio 2011.

Por su parte, la facturación de los hoteles con spa y de los centros de talasoterapia y especializados en salud y bienestar crecerá "alrededor de un 2%" en este periodo, favorecido por "el dinamismo de la demanda" en las categorías de cuatro y cinco estrellas, y por el aumento del número de hoteles con spa.