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RESPONSABILIDAD MEDIOAMBIENTAL DEL SECTOR

En los destinos la actividad turística ha de ser sensible a la vulnerabilidad del entorno y de sus habitantes

La demanda turística acusa una preferencia de los viajeros por prácticas ambientalmente responsables

lunes 26 de julio de 2010, 01:00h

Responsabilidad social del Sector. Independientemente de la distancia que recorra el turista, tanto el cliente como el agente y los proveedores, han de ser conscientes de que su lugar de destino es el espacio vital de otras personas. Por ello, deben ser sensible a la vulnerabilidad del entorno y de sus habitantes.

Responsabilidad social del Sector. Independientemente de la distancia que recorra el turista, tanto el cliente como el agente y los proveedores, han de ser conscientes de que su lugar de destino es el espacio vital de otras personas. Por ello, deben ser sensible a la vulnerabilidad del entorno y de sus habitantes.

Especialmente en caso del desplazamiento de la población local (o de la atracción de trabajadores foráneos) para la construcción de complejos hoteleros; en el uso de recursos naturales que escasean para otras actividades productivas; en la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; en el trabajo infantil (según estimaciones de la OIT, entre 13 y 19 millones de menores de 18 años trabajan en Turismo), o la más perversa cara de esta actividad: el Turismo sexual bajo el cual se somete, según estimaciones de Unicef, a un millón de niños y jóvenes anualmente.

Por tanto, la activación de la economía por el Turismo debe ir acompañada por políticas de precios y salarios justos, que faciliten el desarrollo de las poblaciones locales y, a ser posible, la conservación de atractivos naturales, amén de posibilitar a los habitantes locales la mejora de su nivel de vida.

De todo ello versará Futuralia 2010, el III Foro para la Sostenibilidad del Turismo en España, que se celebrará en Madrid el miércoles 17 de noviembre, organizado por el Grupo NEXO, en colaboración con la Mesa del Turismo.

En el contexto actual, la presión del mercado por abaratar los precios es cada vez más fuerte. Ello contribuye a empeorar las condiciones sociales y laborales de la población de origen, impidiéndole percibir una justa retribución que permita asegurar el derecho a una vida digna y los medios para preservar su entorno. Existe, por tanto, la prioridad de obrar en un cambio de pensamiento no sólo a nivel empresarial, sino principalmente en la demanda directa, es decir, en el cliente final. Este proceso de sensibilización debe ser conducido por el Empresariado, teniendo como base la transparencia de información respecto a todas las implicaciones sociales de la actividad turística sobre el destino.

Sería un error ignorar corrientes de  sensibilización impulsadas por otros actores sociales (ecologistas, medios de comunicación y comunidad científica), que cuentan con alta credibilidad, y que están calando —poco a poco— en la conciencia social.

La demanda turística (el cliente final de la agencia) acusa también una preferencia creciente de los viajeros por las prácticas ambientalmente responsables y, frente a ello, la reacción de la oferta ha tardado en alguno lugares más que en otros. Lo cierto es que las innovaciones verdes en los sitios turísticos buscan satisfacer estas nuevas necesidades de los viajeros con acciones que van desde cuidar detalles como la reutilización de toallas, la conservación de agua en las habitaciones, disponer de contenedores de reciclaje y brindar souvenir orgánicos, hasta cambios en los sistemas de energía por fuentes renovables, entre otras muchas iniciativas. 

Foro de RSC mediambiental

Un informe del CESD, en colaboración con la International Ecotourism Society, basado en estudios de EE UU, Europa, Costa Rica y Australia, concluye que los factores de seguridad, coste, tiempo, accesibilidad y calidad de las instalaciones siguen siendo primordiales en la planificación de las vacaciones, pero que existe un creciente apoyo al Turismo responsable, a los productos éticos, inversiones sociales y etiquetas ecológicas. Y lo más importante es que son los propios clientes de la agencia, como turistas crecientemente orientados a la naturaleza, quienes más valoran las prácticas de responsabilidad ambiental.

Si bien este emergente segmento de la demanda llega incluso a expresar su voluntad de pagar más por prácticas éticas que contribuyan a hacer posibles proyectos en la comunidad del destino, todavía no existe la práctica de investigar activamente sobre las prácticas aplicadas en los servicios que se contratan. No obstante, los agentes de viajes han de ser conscientes de que esta demanda social de Turismo ambientalmente responsable, está pasando de ser un factor de carácter pasivo, a convertirse en elemento activo de presión, para motivar a la implementación de programas de certificación que acerquen cada vez más los productos turísticos a los clientes verdes.

Estar atento a ello puede otorgar ventajas para el posicionamiento de marca. Como ejemplo, basta mencionar el comercio justo y el ecoturismo, como productos que registran un gran aumento de popularidad. De ahí la conveniencia de que Futuralia se dedique a la Responsabilidad Social Medioambiental. 

Que le sea útil. Ese es nuestro mayor interés.