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Editorial NEXOTUR: ¿Actuar contra la crisis? Sí, pero ¿cómo?

La crisis está afectando de lleno al Turismo, aunque muy por debajo de sectores como el del automóvil

jueves 30 de abril de 2009, 01:00h

Ante la coyuntura actual se ha generalizdo el clamor para que el Gobierno de España tome medidas que palien la crisis. Entre las especificas para favorecer el Turismo, destaca la necesidad de impulsar la calidad y la mejora de la oferta, que incluyan infraestructuras, transportes y seguridad.

El Turismo no es una excepción. La crisis empieza a mostrar su auténtico rostro también en nuestro Sector. Las caídas en torno al 12% del cuarto trimestre de 2008, que se manifestaron claramente en el fiasco de la temporada de invierno, han lastrado a la baja los balances del último ejercicio. En términos similares está comportándose el primer trimestre de este año, (con un descenso superior al 10%), especialmente en las reservas aéreas y en el gasto medio. Tendencia que se ha confirmado en Semana Santa, tradicional test que adelanta cómo irá la temporada de verano, cuya facturación representa más de la mitad de las ventas del ejercicio.

La crisis está afectando de lleno al Turismo, esto es un hecho. Aunque también es cierto que muy por debajo de sectores como el del automóvil, el transporte de mercancías o la industria del lujo, cuyos severos desplomes en las ventas incluso duplican al descenso de los viajes y vacaciones. Datos que, lejos de ser "consuelo de tontos", confirman el axioma "mal de muchos: epidemia". Y está por ver si el "consuelo de la selección natural" (caída del +/-15%, menos cierre del +/-15% de puntos de venta, igual a redistribución de volumen de ventas) es de aplicación, una vez concluya el durísimo ejercicio de 2009.

Ante este sombrío panorama, se ha generalizado el clamor porque el Gobierno de España tome medidas que palien la crisis. Toda una paradoja, teniendo en cuenta de que, excepto en promoción exterior (e incluso ahí sólo en parte), las competencias fueron íntegramente transferidas a las Comunidades autónomas. Y aunque el consenso es absoluto en la necesidad de hacer algo y de hacerlo ya, la cosa no está tan clara a la hora de establecer qué es lo que hay que hacer... y, sobre todo, quién ha de hacerlo. En este sentido, las medidas anticrisis propuestas por la Mesa del Turismo, aún siendo en su mayoría de carácter generalista y ser una síntesis corregida y actualizada de las propuestas del Empresariado, permiten contar con una nueva Hoja de Ruta que, al menos en parte, han de seguir nuestros gobernantes para aplicar medidas (veremos si efectivas) contra la crisis.

Entre las medidas especificas para favorecer el Turismo, destaca la necesidad de impulsar la calidad y la mejora de la oferta (en línea con el Plan Renove), que incluyan infraestructuras, transportes y seguridad, contemplando la reducción de tasas aeroportuarias por parte de Fomento o la liberalización de la nueva Directiva de Servicios.

La promoción y comercialización de la oferta de receptivo ha de abordarse mediante una coordinación realmente eficaz de las acciones que realizan las Comunidades autónomas y destinos con la Administración Turística del Estado y las Organizaciones empresariales del Sector.
Pero, con independencia de actuaciones generalistas, las agencias de viajes exigen medidas urgentes y de choque. Para empezar, ante la asfixia financiera, que se reabra el grifo crediticio, el aplazamiento del pago de impuestos y la Seguridad Social. Sin olvidar otras demandas, como que las Administraciones paguen sus deudas no más tarde de los 60 días que establece la ley, que la liquidación del IVA no se realice si aún no se ha cobrado la factura, que se amplíen los productos que pueden acogerse al IVA reducido, o se avance en la flexibilización del mercado laboral.

Sea como fuere, el grado de endeudamiento que están asumiendo no pocas agencias, es inasumible para una actividad como ésta. Con o sin medidas, la previsible caída de las ventas (difícilmente asumible entre el 5% y el 10%, insoportable entre el 10% y 15% actual y catastrófica si llega al 20% o 25%) actuará como un implacable filtro que, dolorosamente, va a dejar bastantes empresas en el camino.