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    5 de junio de 2020

Las iniciativas de eficiencia energética le pueden suponer al establecimiento hotelero un ahorro de más del 25%

El ahorro energético supone, además, un valor añadido en la imagen corporativa de los hoteles

Políticas medioambientales, guías informativas, nuevos materiales o aplicación de tecnologías de bajo consumo son algunas de las acciones que demuestran el interés creciente de los hoteles por el ahorro energético. Las ventajas van desde el ahorro en los costes hasta la mejora en la imagen social de los establecimientos hoteleros.

Cada vez son más las empresas que trabajan para conseguir el ahorro en los recursos que utilizan. La Hotelería se ha sumado a esta tendencia y algunas cadenas han diseñado sus propias políticas de ahorro energético. Prestar atención al medio ambiente significa luchar contra el cambio climático, pero también incentivar la imagen corporativa, ofreciendo un valor añadido a sus clientes a la vez que se mejora la cuenta de resultados.

Según el presidente de la Asociación de Hoteleros de Sevilla (AHS), Manuel Otero, "gracias a las iniciativas de eficiencia energética que hemos puesto en marcha, la factura de energía podría reducirse en más de un 25%. Y este dato es muy significativo porque ayudaría bastante a los bolsillos de los hoteleros". La emisión de contaminantes a la atmósfera en el Sector está ligada al consumo energético que puede producirse tanto en el propio centro, debido a la transformación de los combustibles, como en las zonas de producción de la energía eléctrica.

Manuales propios de protección medioambiental

La primera cadena hotelera española que ha creado su propio Manual de Protección Medioambiental ha sido Sol Meliá, convirtiéndose en pionera desde 1995. Su política sostenible se basa en el principio: la energía más limpia es la no consumida. Es fundamental elevar la eficiencia energética utilizando sólo la cantidad necesaria en el momento y lugar adecuados, consiguiendo además la intensidad requerida para mantener el confort.

Estos objetivos se materializan en el proyecto SAVE 2005 que, además, pretende implantar una cultura de uso responsable de los recursos. "Nuestros clientes actúan como canal para difundir este mensaje en su entorno, más allá de las puertas del establecimiento", apunta el director de Obras y Mantenimiento de Sol Meliá, Andrés Garau. Los jefes de servicios técnicos de esta compañía se ocupan de supervisar las instalaciones zona por zona sacando el máximo partido y revisando los materiales. Además, toda esta información se recoge en su Guía de Ahorro Energético. La incorporación de bombillas y luminarias de bajo consumo junto con los minibares con certificación ISO 737 son algunas con las que Sol Meliá pretende optimizar sus recursos.

El Código Técnico de Edificación, que entró en vigor en marzo de 2006, obliga a que todos los hoteles que se construyan o reformen reduzcan la demanda energética, estableciendo los valores límite para los cerramientos de los edificios. También se fijan unos requisitos para las instalaciones de iluminación. En hoteles de más de 100 plazas se aportará una producción fotovoltaica de la energía eléctrica mínima, es decir, instalaciones solares fotovoltáicas 6,25 kilovatios de potencia, que producen 9.125 kilovatios por año para consumo. Esta normativa a nivel europeo, obliga por primera vez a que los edificios construidos busquen la eficiencia energética.

 

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